La Trastienda casi llena y con solo 12 minutos de retraso aparece Emmanuel Horvilleur sobre un escenario que tenia unos conejos y un par de esqueletos colgados en la tonalidad del vestuario, todos en colores flúo.
A las 21.42 comenzó un show muy prolijo, que tendrá muchos momentos de comicidad y con un canta-autor, que dice en entrevistas que no se va a dedicar a la actuación, pero sobre el escenario tiene todas las de ganar, mantiene al público arriba y hace muecas y movimientos extraños que van a la par de su música.
El primer tema fue “Pago la noche” y las chicas y muchachos (si, había muchos hombres) gritaron a más no poder. En poco más de una hora y media pasaron por todos los temas de Mordisco, los grandes hits de Rocanrolero y Música y Delirio y solamente dos temas del mítico grupo Illya Kuryaki & the Valderramas. Los temas seleccionados de la antigua banda fueron “Otro muerde el polvo” en medio de la canción “Té de estrellas” y “Jugo” casi al final del show, mientras tanto, unos pocos kuryakos pedían que IKV volviera a los escenarios…
Sobre el escenario estuvieron acompañando a Emma, Oaky, en la batería, Dizzi con su guitarra mágica, Mariano Dominguez con el bajo, y con dos tecladistas prestados: el de Los Látigos y el tecladista de Dante. Emma, también, intercaló 2 guitarras una eléctrica y la otra acústica durante casi todo el show.
Luego de un intervalo de unos 10 minutos se pudo ver el cambio de vestuario de Emmanuel Horvilleur, quien había iniciado su show de enterito rosa y que a partir de ese momento pasaría a tener un jean, una musculosa (ambos en blanco) y un cinturón naranja flúo que se veia a varios metros.
Finalmente, cerró el show cantando por segunda vez “Radios” y rompiendo su musculosa para tirarle a sus fans, previamente había tirado dos botellitas de agua mineral y Oaky, el baterísta, lo imitó tirando una más. Dizzi, el guitarrista, no quiso ser la excepción, y decidió tirar una toalla al público, que lamentablemente no llegó a destino por culpa del telón que se cerró.
Fue un recital sin desperdicio, donde se sufrió el calor, pero que no fue escusa para seguir bailando y cantando los temas de este rocanrolero.





